La ansiedad: causas y síntomas

Si crees que puedes estar sufriendo de ansiedad, este post te será de gran ayuda para averiguar si tus síntomas concuerdan con los que son habituales en este proceso. Y en caso de que convivas con ella, también te daremos algunos consejos para que puedas sobrellevar mejor las dificultades que implica.

Como bien dice Jacobo Blanco, psicologo en Atocha, la ansiedad es una de las formas de aflicción psicológica más habituales en nuestra sociedad actual, siendo una de las causas por las que más gente acude a su consulta.

Y es que atravesamos tiempos difíciles para nuestra tranquilidad mental, ya que debemos conciliar diversas tareas y aspectos de nuestra vida a la vez, como la familia, los amigos o el trabajo.

A esto debemos sumar que cada vez se nos exige una mayor perfección y precisión, lo que hace aumentar nuestro estrés.

Muchas personas tienen la impresión de tener más responsabilidades de las que pueden abarcar, sintiendo que cuando han finalizado una tarea, les han surgido otras nuevas, y eso acrecentará una sensación continua de cansancio y agotamiento.

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La ansiedad es más frecuente de lo que pensamos.

Debemos que pensar que vivimos en una sociedad competitiva que la mayoría de veces nos pedirá que estemos continuamente produciendo, así que es normal que eso nos conduzca a un estado de angustia y preocupación.

Esa sensación de tener todo controlado para que no existan contratiempos y fallos, nos conferirá una falsa sensación de felicidad que más tarde podría pasarle factura a nuestra salud, tanto física como mental.

Y es que debemos saber lo que sucede cuando alguno o varios aspectos de nuestra vida no funciona/n como teníamos previsto.

Frecuentemente sentiremos que no tenemos la capacidad de enfrentarnos a lo que nos ocurre y seguramente empezaremos a experimentar un continuo estado de inquietudes y miedos.

Si es así, es probable que estemos sintiendo ansiedad, por lo que vamos a adentrarnos un poco más en esta patología para conocer cómo funciona.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es la afección que se experimenta cuando sufrimos continuamente situaciones de inquietud, temor o inseguridad, incluso cuando no exista una razón aparente para ello.

Esos estados de incomodidad los traduciremos como peligros o amenazas, que más tarde provocarán notables reacciones en nuestro cuerpo, de forma que es casi seguro que afectarán la manera en que vivimos nuestra vida diaria.

Aparte, estas desagradables respuestas probablemente se manifestarán sin estímulos previos.

El episodio de ansiedad estará lleno de incómodos sentimientos, emociones e ideas que excederán sobremanera lo que nos esté sucediendo realmente y se afianzarán en el tiempo.

Según se sabe, alrededor de un 40% de la población de nuestro país ha sufrido ansiedad en algún punto de su vida, aunque se estima que el porcentaje podría ser mayor, ya que generalmente no se le da importancia a las cosas que nos pasan por la mente.

Como mucha gente no acudirá a diagnosticarse de manera profesional, no conoceremos datos certeros sobre las personas que sufren de ansiedad en España.

Es normal que sintamos dudas e inseguridades cuando nos enfrentemos a situaciones desconocidas que estén fuera de nuestra zona de confort, ya que es un proceso normal en el que tendremos que adaptarnos a nuevos entornos.

La problemática vendrá dada cuando esos temores nos bloqueen o impidan que realicemos nuestras actividades cotidianas, como la toma de decisiones, que desembocará en una pérdida del control y un sentimiento de caos y confusión.

Por lo tanto, la ansiedad es una emoción más habitual de lo que nos pensamos, pudiendo afectar a cualquier persona a lo largo de su vida.

Síntomas de ansiedad

Debido a que puede pasarnos desapercibida, es importante que sepamos diagnosticar si estamos padeciendo ansiedad y de qué forma podría estar influyéndonos.

Podemos diferenciar entre síntomas físicos, mentales, emocionales y de conducta.

  • Preocupación, estrés y sensación continua de cansancio: frecuentemente la tensión nos sobrepasará en nuestra vida diaria dificultando que podamos relajarnos y disfrutemos de todo como lo hacíamos anteriormente.
  • Problemas en la respiración, que será rápida y superficial: la tensión, las preocupaciones o el ritmo vertiginoso cotidiano nos empujará a respirar de forma superficial con la sección del tórax, conduciendo el aire hacia los hombros y empleando tan sólo la parte superior de los pulmones. Así respiraremos más oxígeno del que podemos consumir e hiperventilaremos.
  • Sensación de hormigueo en las extremidades con episodios de taquicardia y sudoración: es frecuente que sintamos momentos de temor y muchos nervios que nos lleven a este descontrol en nuestras conductas corporales.
  • Problemas para dormir: quedarnos dormidos será todo un reto porque no pararemos de darle vueltas a nuestras inquietudes, de forma que conciliar el sueño será prácticamente imposible.
  • Desarreglos en el tracto intestinal.
  • Sensación constante de preocupación y miedo que nos inducirá a pensar que no podemos hacer frente al número de pensamientos negativos que ronden por nuestra mente.
  • Percepción de no tener el control de lo que pueda suceder.
  • Mal humor cuando debamos establecer conversaciones con otras personas, ya sea por relaciones sociales o laborales.
  • Pensamientos recurrentes sobre sucesos negativos de nuestra vida diaria que dificulten nuestra paz mental.
  • La toma de decisiones se convertirá en todo un desafío.
  • Estados frecuentes de tristeza y mal genio.
  • Sentiremos nuestra autoestima por los suelos.
  • Eludiremos la mayoría de situaciones con tal de no hacerles frente, como no montar en ascensor, no ir a reuniones sociales, etc.
  • Falta de autonomía para actuar, como por ejemplo, no querer ir a los sitios o viajar si no lo hacemos acompañados.
  • Desórdenes alimenticios como la anorexia o bulimia.
  • Posibilidad de caer en adicciones.
  • Problemas para disfrutar de una vida sexual satisfactoria.
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Es importante reconocer los síntomas de la ansiedad para poder trabajar en ella.

Causas de la ansiedad

No se puede decir que exista una única razón para que aparezca la ansiedad, ya que por muchos estudios e investigaciones que se han hecho, no es posible determinar un causante concreto. Los componentes asociados a la ansiedad más frecuentes son:

  • Rasgos genéticos y hereditarios.
  • Circunstancias neurobiológicas.
  • Elementos ambientales.
  • Aspectos en la personalidad, como la forma de pensar o capacidad de afrontar la vida.
  • Circunstancias ocurridas en nuestra existencia.
  • Condiciones o problemas en nuestra salud.
  • Fármacos que tomemos.

Como vemos, existen muchas causas por las que es posible padecer de ansiedad, así que no merece la pena sentirse culpable por ello, ya que existen muchos elementos en juego.

Prevenir la ansiedad

Es bueno que escuchemos nuestro cuerpo y sigamos unos hábitos de vida saludables, como dormir las horas recomendadas, cuidar nuestra alimentación y practicar alguna actividad física o deporte. También es bueno que nos calmemos y descansemos cuando lo necesitemos.

Es recomendable llevar a cabo actividades de ocio que potencien nuestra creatividad o simplemente nos relajen: hacer senderismo, pintar, practicar manualidades, escribir, aprender a tocar algún instrumento musical o realizar alguna rutina beneficiosa para nuestro cuerpo como yoga, relajación, taichi, pilates, stretching, gigong, etc.

Estimular a nuestro cerebro y tenerlo entretenido es perfecto para que nuestra salud mental vaya viento en popa.

Otras actividades que son perfectas para evitar la ansiedad son las que nos hagan conectar con la naturaleza, como darnos un baño en la naturaleza, o escaparnos al bosque, la montaña o la playa, ya que son lugares en los que podremos disfrutar de la paz y el silencio para reconectar con nosotros mismos.

Es interesante que nos informemos sobre el mindfulness, que consiste en poner toda nuestra atención en el momento presente para apartar todo lo superfluo.

Aun así, también integra diferentes maneras de practicar la meditación para impulsar la propia consciencia sobre el mundo a nuestro alrededor y mejorar nuestros modelos de conducta.

Otro consejo es aprender a priorizar responsabilidades. Es mejor que nos organicemos y dejemos de lado lo que no sea urgente, aprendiendo que no debemos ser perfectos, sino felices.

Es beneficioso que comprendamos nuestra inteligencia emocional. Si descubrimos el poder de decir «no» en ciertas ocasiones, entenderemos que nuestra tranquilidad es muy valiosa.

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Existen algunas técnicas y prácticas que nos pueden ayudar a convivir mejor con la ansiedad.

Para cuidar nuestra autoestima, es recomendable que nos tratemos a nosotros mismos con amabilidad y consideración.

Muy relacionado con el tema del mindfulness es la actitud de mantenernos positivos y relativizar cualquier situación, ya que no vale la pena acumular tensión por darle importancia a cosas que no la merecen.

Por lo tanto, es bueno que cuidemos nuestro humor.

También es importante no encerrarnos en nosotros mismos. Mejor que busquemos apoyo en nuestros seres queridos como familia y amigos, de forma que estrechemos nuestros lazos con ellos.

Tratamiento

La primera medida que debemos tomar en cuenta para abordar la ansiedad es conocerla y buscar ayuda profesional para recibir ayuda.

Por ejemplo, si estamos en Madrid, podemos buscar por Internet «terapia de ansiedad Madrid» para tener más cerca esa ayuda.

Así podremos llevar a cabo una intervención psicoeducativa para comprender lo que nos pasa y averiguar cómo se originó.

Desde ese momento, comprenderemos que no hace falta negar la ansiedad, sino que es mejor aliarse con ella, ya que así incluso nos conocernos a nosotros mismos mucho más.

Otros ejercicios recomendables son las técnicas de afrontamiento y reestructuración cognitivo-conductual, las cuales nos ayudará a hacer frente a nuestros temores y servirán para que los signos de ansiedad disminuyan.

De igual forma, debemos aprender a contemplar nuestras reacciones corporales, así como nuestros sentimientos, emociones y pensamientos. Para controlar esas respuestas, las técnicas de relajación, respiración y mindfulness serán de gran valía.

Y evidentemente, algo esencial que nos brindará la psicología positiva: comprender e impulsar nuestros puntos fuertes como base para ser más felices en la vida.

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