¿Qué es el kishomón?
Clasificado en Historia, Preguntas y respuestas por Bender el 29 de Mayo del 2007

Cuando uno deseaba aprender en una escuela de esgrima y encontrar un maestro excelente, se le exigía que firmase el kishomon de seguir a su maestro lealmente, jurar a los dioses que se dedicaría devotamente a la práctica, seguir la tradición y guardar los secretos de la escuela, guardar estrictamente los documentos confidenciales de iniciación incluso ante los familiares, mantener siempre la lealtad y respeto al Sensei, y utilizar el arte en beneficio de la paz y la justicia.
El guerrero de los tiempos feudales prometía su lealtad en una ceremonia cuyos ritos procedían de la religión indígena del Japón, el Sintoísmo, con su énfasis en el culto a los antepasados.
Una vez que el Sensei lo aceptara (que no eran todos los casos) como alumno, tomaba el nombre de Nyumon-sha, que significa “aprendiz aceptado”, y éste tenía que realizar un juramento (algunos ryus lo firmaban con sangre) antes de entrar en el Dojo.

Firma de un kishomón
Gaspar Vilella, S. J. (1525-1572) escribió que la promesa era inscrita en un pergamino (kishomon) con un pincel humedecido con la propia sangre del guerrero (keppan), y luego era quemado ante los dioses venerados por este clan concreto, disolviéndose las cenizas en un líquido para ingerirlas después.
El keppan es un juramento de sangre. Los dioses a los que se hacía el juramento eran los dioses en los que creía, lo cual representaba su sinceridad. Esa era una regla (okite) a seguir cuando un alumno se convertía en alumno de una escuela. Para realizarlo, el guerrero se practicaba un corte en el cuarto dedo de la mano izquierda con un cuchillo, untando la sangre resultante en el juramento, bajo la firma o monograma del firmante.

Desde ese momento el guerrero debía aceptar que su vida no era segura y siempre debía usarse para defender la de su señor. También tenía de aceptar que uno debe de vivir incluso cuando ya no tiene deseos de ello, sabiendo morir en cada instante de su vida.
Después de convertirse en alumno, debía respetar fielmente a su maestro y no podía mantener un combate sin su permiso ni desprestigiar a su escuela. Sin la licencia para enseñar otorgada por su maestro, era imposible convertirse en maestro de una escuela en otros países. Si el juramento se quebraba alguna vez, el guerrero sería castigado por los dioses.
La promesa, naturalmente, era debidamente inscrita en los documentos del clan, y el sirviente, su familia y aquellos que dependían de ellos quedaban totalmente identificados
con su señor, cuyos deseos y anhelos pasaban a ser, desde aquel momento, los suyos.

Tan completo era el vínculo así establecido que cuando un señor moría (incluso por causas naturales) muchos de sus servidores se quitaban la vida a fin de seguirle en la muerte tal como le habían seguido en la vida. Este tipo de auto inmolación se llamaba junshi, y con frecuencia dejaba diezmado a un clan por la pérdida de muchos de sus más valientes vasallos.
De hecho, esta práctica se hizo tan común que tuvo que ser prohibida por ley, y la prohibición fue impuesta mediante la aplicación de duros castigos a la familia del servidor si éste desafiaba la ley. y muchos señores, a fin de salvaguardar a su propia familia, tenían que prohibir explícitamente a sus servidores que cometiesen un suicidio en masa cuando fuese a morir.

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Muy interesante!
Cómo te gusta japón, maestro.
Realmente increible, estos japos estaban locos.
Muy bueno, me encanta la historia y costumbres japonesas y he disfrutado mucho leyendo esta entrada.