Magnetismo
Clasificado en Ciencia y Tecnología, Geología por Bender el 10 de Julio del 2007

Hay una fuerza magnética en la Naturaleza. Cuando la aguja de una brújula señala al Norte, o cuando se pega una nota a la puerta del refrigerador con un pequeño imán, estamos usando una de las fuerzas fundamentales de la Naturaleza, la fuerza que llamamos magnetismo. Esta fuerza era conocida por todas las civilizaciones antiguas, incluida la griega y la china.
Cualquier cosa capaz de ejercer una fuerza magnética (por ejemplo, desviando la aguja de una brújula) es un imán. El material magnético más común es el hierro, y hay muchas minas de hierro que poseen propiedades magnéticas. De hecho, fueron esos imanes naturales los que condujeron a los científicos griegos a investigar el magnetismo.
Los griegos creían que había una isla en el Mediterráneo hecha de materiales magnéticos naturales. Se dieron cuenta que los barcos no podían ser montados con clavos, porque si uno de esos barcos navegaba alguna vez cerca de esa isla los clavos se verían desclavados y el barco se haría pedazos.

Por supuesto, hay buenas razones para construir un barco utilizando clavijas de madera en vez de clavos de hierro, pero la mítica “isla magnética” no es una de ellas.
A veces los imanes se atraen y a veces se repelen. Cada imán tiene dos polos, Norte y Sur, y si esos polos son iguales, se repelen, mientras que los contrarios se atraen. Así, si se acercan los polos Norte (o Sur) de dos imanes, éstos se rechazarán el uno al otro. Si, por el contrario, acercamos el polo Norte de uno al polo Sur de otro, los imanes de atraerán el uno al otro.

La aguja de una brújula es un imán. Cuando se dice que la aguja de una brújula señala el Norte, lo que realmente queremos decir es que una fuerza magnética actúa sobre la aguja de esa brújula.
Un extremo es atraído al polo Norte de la Tierra, el otro al polo Sur de la Tierra. El resultado es que, no importa dónde señale inicialmente en dirección Norte/Sur. Es por esto, por supuesto, por lo que una brújula es tan útil a la navegación.
Puesto que el extremo de la brújula etiquetado “N” apunta hacia el polo Norte, este extremo tiene que ser en realidad el polo Sur de la aguja. Para evitar confusiones, los físicos se refieren normalmente al polo de una brújula en el que pintamos “N” como “el polo que busca el Norte”.

La Tierra es un imán. El hecho de que la aguja de una brújula responda a fuerzas ejercidas sobre ella por la Tierra demuestra que nuestro planeta es capaz de ejercer una fuerza magnética y es por lo tanto un imán. De hecho, podemos pensar en la Tierra como en algo muy similar a la gigantesca barra de un imán.
No hay polos magnéticos aislados en la Naturaleza. Por todo lo que se puede decir, cada polo magnético Norte que existe en la Naturaleza está acompañado por un polo magnético Sur.
Si tomamos la barra de un imán normal y la partimos en dos, no obtenemos un polo Norte y un polo Sur, sino dos imanes más cortos, cada uno de ellos con su correspondiente polo Norte y polo Sur.









Eso es lo que tengo yo… Magnetismo Animal!!!!
Vamos que todos los perros me persiguen para morderme