PAPA NOEL

Saca la bota Maria que me voy a emborrachaaarrr…
¿Quién fue Papá Noel?
En algunas regiones lo conocen como San Nicolás, en otras Santa Claus, Papá Noel o el Viejito Pascuero. Pero… ¿dónde apareció la costumbre de que a los niños los visite en Nochebuena, con regalos y golosinas, ese personaje barbudo y robusto vestido de rojo?.
San Nicolás de Bari fue un santo muy popular que se cree que falleció el 6 de diciembre del año 345.
Pero como su día está cercano a la Navidad, se lo recuerda ese día. Santa Claus evolucionó del nombre del santo en alemán, San Nikolaus.
Expone San Metodio, Arzobispo de Constantinopla, los datos biográficos de San Nicolás, en los que dice que era de familia muy rica, nacido en Licia (Turquía) y desde muy niño ayudaba a los pobres, repartiendo sus riquezas.
Fue consagrado sacerdote, y profesaba en un monasterio. Lo nombraron posteriormente obispo, en Mira (Turquía).
En oriente se le llama por eso, San Nicolás de Mira, aunque cuando Turquía fue invadida por los mahometanos, algunos católicos llevaron el santo a Bari (Italia) en 1807. Fue llamado también el Magno. Los creyentes le han rezado pidiendo milagros, y dicen que su ayuda llegó.
Se han construido muchísimos templos dedicados a este santo, desde el siglo VI, y es Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía.
Los niños lo veneran desde que en vida, ayudaba a los más necesitados, y obsequiaba regalos y dulces.
Lo veneran los marineros del Mediterráneo pues dicen que aquieta las aguas en las tormentas. Y muchos fieles le rezan al santo para pedir que interceda ante sus vicisitudes.
Leyenda de los marineros
Durante una hambruna, el santo pidió que se organice una flota para llevar grano a un pueblo que sufría hambre. La flota sobrevivió una terrible tormenta gracias a la bendición del obispo. En otra ocasión, San Nicolás convenció a unos mercaderes para que entregasen todos los alimentos que tuviesen en su barca. Al llegar a su destino, estos encontraron todos los alimentos en su lugar original.
Leyenda de las tres doncellas
Se cuenta que en la diócesis de Mira, un vecino de San Nicolás se encontraba en tal pobreza que se decidió a exponer a sus tres hijas vírgenes a la prostitución para sacar de ese vil mercado el sustento para él y para ellas….
Sin dinero no podían pagar la dote de una, por lo que ninguna se podía casar. Para evitar aquel inhumano lenocinio, San Nicolás tomó una bolsa con monedas de oro y, al amparo de la oscuridad de la noche, la arrojó por la chimenea de la casa de aquel hombre. Con el dinero se casó la hija mayor.
San Nicolás hizo lo mismo para favorecer a las otras dos hermanas. En la segunda ocasión, tras ser tirada la bolsa sobre la pared del patio de la casa del pobre, esta se enredó en la ropa que se tendía para secar… El padre se puso al acecho en la ventana, descubrió a su bienhechor y le agradeció su caridad.

Se narra también que San Nicolás resucitó a tres niños que habían sido asesinados y desechados en un barril de sal (ver la imagen superior).
Las antiguas leyendas de los niños y los regalos por la chimenea y las medias dieron lugar en Alemania, Suiza y los Países Bajos a la leyenda del “niño obispo” y sobre todo a la costumbre de que San Nicolás trae secretamente regalos para los niños el 6 de diciembre, día en que la Iglesia celebra su fiesta.
Dicha costumbre fue popularizada en los Estados Unidos por los protestantes holandeses de Nueva Amsterdam, que convirtieron al santo “papista” en un mago nórdico. Su nombre fue abreviado, no solo a San Nic, sino también a Sint Klaes o Santa Claus.
Lamentablemente el Santa Claus moderno ha sido paganizado. La mitra de obispo fue remplazada por el hoy famoso gorro rojo, su cruz pectoral desapareció por completo. Se mudó de Turquía al Polo Norte, de donde viene por la nieve con venados.
El Santa Claus pagano cautivó la imaginación de agentes publicitarios en el occidente. Como San Nicolás era obispo, se le representa vestido en rojo. Eso le gustó a los magnates de la Coca Cola ya que ese es también el color publicitario de esa corporación. Comenzaron a usarlo en una campaña publicitaria pre Navideña.

Hoy día, “Santa Claus” se utiliza para vender toda clase de cosas y casi nadie recuerda su verdadera historia. Es hora que los cristianos recuperemos nuestro santo y le enseñemos a nuestros niños que la Navidad es la celebración del Nacimiento de Dios hecho niño. Recordemos pues que San Nicolás fue un santo obispo que se preocupaba por los pobres, especialmente los niños y se hizo famoso por su caridad.
LOS REYES MAGOS

Jaaarl, pecadorres, fistros de la praderaarl, ¡pol la glolia de mi madleeel!
¿Quiénes son los Reyes Magos?
Los personajes que originan la mágica atmósfera que invade la madrugada del 6 de enero de cada año poseen ciertas claves que son desconocidas para la gran mayoría. Los Reyes Magos son unos misteriosos personajes.
Buscar en los orígenes de esta tradición nos lleva irremediablemente a uno de los Evangelios de la Biblia, el de San Mateo. En el capítulo dos, versículos uno al doce, se narra como unos Magos, guiados por una luminosa estrella, llegaron a Belén para adorar y ofrecer sus místicos dones al recién nacido Mesías, burlando al infanticida más temido y famosos de la historia Herodes.
Pero el mismo San Marcos no ofrece detalles sobre su origen, ni siquiera afirma que fueran reyes, por lo que muchos autores consideran que el evangelista, que escribía para los judíos, los utilizó como recurso para realzar la naturaleza divina y el carácter de Jesús como Mesías.
Existen interpretaciones que dicen que los Reyes Magos podrían haber sido astrólogos babilonios o sacerdotes persas, cultivadores de las ciencias -particularmente la astronomía- desde un punto de vista teológico.
Tampoco cita San Mateo el lugar o país del que procedían, aunque todo apunta a Babilonia o Persia; Babilonia era un gran centro astrológico, donde al igual que Persia, los magos eran una casta con mucha influencia. Lo más probable es que llegasen a Jerusalén dos meses después de que naciera Jesús.
En cuanto al número de magos, se acepta el de tres, teniendo en cuenta el número de presentes ofrecidos. No obstante en determinadas representaciones pictóricas, por razones de perspectiva o capricho del autor, sólo aparecen dos o, en otras ocasiones, cuatro.
Los tres nombres que han llegado hasta nosotros en la tradición occidental -Melchor, Gaspar y Baltasar- no son los nombres primitivos u originales de los Magos, los cuales se desconocen por completo (Mateo tampoco los menciona). La representación de uno de los Reyes Magos como hombre de raza negra, no comenzó hasta el siglo XIV.
El venerable monje benedictino, Beda, doctor de la Iglesia, los describió así en un códice: “Melchor, anciano de blancos cabellos y larga barba del mismo color; Gaspar, más joven y rubio; Baltasar, negro”. Beda los consideró representantes de Europa, Asia y áfrica, para así acentuar la soberanía universal de Cristo sobre todas las razas y países.
Los nombres son distintos en diversas lenguas. En griego, Appellicon, Amerín y Damascón; en hebreo, Magalath, Galgalath y Serakin. Los armenios suponen que fueron 12, por lo que les asignan doce nombres diferentes.
Su destino, tras la adoración, fue incierto. San Mateo sólo dice que regresaron a su país por otro camino para burlar a Herodes. La tradición piadosa afirma que fueron discípulos de Santo Tomás.
Otros afirman que fueron consagrados obispos y murieron martirizados hacia el año 70 de nuestra era. Sus supuestas reliquias fueron transportadas de Milán a Colonia en el siglo XII, donde aún hoy son veneradas en un relicario bizantino de la catedral de esa ciudad alemana.
Otro de los enigmas de los Reyes Magos más estudiados es la naturaleza del brillante astro que les condujo hasta el pesebre de Jesús. Para muchos autores no era sino un cometa o meteoro luminoso. Hay quien mantiene que pudo tratarse del cometa Halley. Kepler, en 1606, afirmó que pudo nacer de la conjunción triple de dos planeta, Saturno y Júpiter, en la constelación de Piscis.
Por último, en la biblioteca de la Universidad de Salamanca se encuentra un curioso códice del siglo XV, titulado Historia de los Reyes Magos. Plagado de citas del Antiguo Testamento, relata la trayectoria de estos durante y después de la adoración. Destaca el episodio de las tentaciones que sufrieron los tres Reyes a cargo de Satanás.

La cabalgata de reyes
Una de las tradiciones más arraigadas en la cultura española es la celebración de la noche de reyes, cuando niños y mayores se llenan de ilusiones y esperanzas. La Cabalgata es un desfile que cada 5 de enero se representa en las grandes y pequeñas ciudades españolas.
Representa el camino que recorrieron los Reyes Magos hasta Belén para encontrar al niño Dios siguiendo la estrella que les marcaba el camino. Esta fiesta reúne a muchas personas en las calles y plazas de las ciudades para ver pasar a los reyes y sus pajes quienes regalan caramelos a los niños, es una noche donde se mezclan las tradiciones y la fe.
Según el Evangelio de San Mateo, los tres Reyes Magos de Oriente ofrecieron al Niño Dios oro, incienso y mirra. Durante años y siglos, la tradición popular ha representado a tres importantes personajes que adoraron al Niño Dios y le ofrecieron regalos.
En España e Hispanoamérica existe la tradición de entregar a los niños regalos en la noche del 5 al 6 de enero. Esa noche, largamente esperada por los niños, los tres Reyes Magos llegan a la ciudad con todo su séquito, donde son recibidos por las autoridades. Montados en sus camellos o en carrozas, los reyes desfilan por la ciudad para disfrute y deleite de los niños que les miran con ojos de asombro e ilusión.
La Cabalgata de Reyes es una representación festiva de la adoración de los tres Reyes Magos al Niño Dios. Las ciudades se llenan de luces y color, y comienza el largo recorrido, que en ocasiones dura horas; las carrozas, los camellos, los pajes reales y los más variados y exóticos personajes desfilan ante los ojos atónitos de niños y mayores. Según la tradición española, la tarde del día 5 de enero los tres Magos de Oriente recorren la ciudad lanzando a los niños caramelos y mostrando todo su esplendor.

El roscón de reyes y el carbón
Como no todo va a ser regalos para niños y mayores, durante la noche y el día de reyes también hay lugar para disfrutar de los postres y los dulces. El roscón de reyes es el producto estrella del día de reyes. Si los turrones han sido los indiscutibles protagonistas de los dulces navideños, se hacen elegantemente a un lado el día de reyes y cede su puesto de honor en la mesa al roscón.
Se trata de un tipo de bollo de masa fina con forma de anillo, más o menos redondeado, decorado con trozos de frutas confitadas de colores variados, muy dulce y sabroso. El momento de consumo de este dulce navideño en muy variado. Se puede consumir al desayunar, cuando la familia está junta abriendo los regalos, con la curiosidad, la sorpresa, la ilusión y la alegría como compañeros. La hora de la comida, como postre, también es adecuada, aunque la hora de la merienda tampoco es mal momento para continuar con su degustación.
Continuando con las tradiciones, si los Reyes Magos de Oriente vienen cargados de regalos para niños y mayores, llenando de ilusión y alegría a todos, el roscón de reyes también tiene esa gracia de ilusión contenida. Dentro de la masa redondeada, se esconden pequeños regalos que quienes comen el roscón descubren con alegría y buen humor.

Ahora bien, en ocasiones cuando los niños no se han portado bien no van a recibir los regalos que esperan. Una de las cosas exigidas por los Magos de Oriente es el buen comportamiento y la bondad en los niños. Para aquellos que durante el año no se han portado bien, los reyes no traen regalos, sino otro tipo de “obsequio”, en la mañana del 6 de enero el niño encontrará carbón.
Pero como los Reyes Magos no son malos, el carbón que dan a los niños es un tipo de carbón dulce, de azúcar, que lo pueden comer todos, niños y mayores, y simboliza el aviso de la necesidad de cambio por parte del niño. En cualquier caso, también es muy probable que la noche del 5 de enero los reyes dejen regalos y carbón, como aviso para mejorar aquellos comportamientos que no siempre son buenos.

La carta a los reyes y la entrega al paje real
Cada año, con la llegada de la Navidad, los hogares españoles se llenan de alegría e ilusión. En España y en los países de tradición española, los Reyes Magos se celebran con renovada esperanza. Igual que hicieron los tres Magos de Oriente cuando adoraron al Niño Dios entregándole regalos, los niños y mayores esperan que se repita el mismo gesto de generosidad.
Llegado el momento preciso, los niños (y también algunos mayores) escriben una carta a sus Majestades los Reyes de Oriente, en la que cuentan, con más o menos detalles, su comportamiento durante el año (aunque los reyes ya lo saben) y donde reflejan sus ilusiones y anhelos para el nuevo año.
También, por supuesto, ya que es lo más importante, escriben los regalos que quieren recibir. Escribir la carta a los Reyes Magos representa la ilusión e inocencia de los niños, con la esperanza puesta en conseguir aquellos premios, juguetes y regalos que ambicionan.
Cerrada la carta y con mucha ilusión, es hora de entregarla a los reyes. La carta puede llegar a sus Majestades por diferentes caminos. El primero es la entrega en mano al paje real, una de las más divertidas, bonitas e ilusionantes. Los pajes de los reyes montan el palco en el cual Melchor, Gaspar y Baltasar reciben a los niños para coger sus cartas y escuchar qué regalos quieren recibir, después de asegurarse de que se han portado bien y han sido buenos.
Otra forma de entregar la carta es enviarla por correo, teniendo cuidado de poner bien la dirección para que no se pierda, aunque como se trata de algo mágico, los reyes ya se cuidan de no perder ninguna. La última forma de entregar la carta, muy típica en la tradición española, es dejarla la misma noche de reyes junto a las zapatillas, debajo del árbol de Navidad, en la chimenea o en la ventana.
Por la noche, los reyes se dedican a entrar en las casas de los niños, leen las cartas y les dejan los regalos junto a las zapatillas. También manda la tradición dejar el correspondiente ágape para los reyes, de modo que puedan comer algo y descansar un poco de su dura jornada.
Sea cual sea la modalidad elegida para entregar la carta, a la mañana siguiente, niños y mayores se despiertan llenos de ilusión y corren junto a sus zapatillas, donde de forma milagrosa hay regalos. La alegría, la ilusión y le esperanza inunda los hogares españoles. Es una de las noches más mágicas del año. Así que ya sabéis, sed buenos y no olvidéis escribir la carta a los Reyes Magos pidiendo un mundo mejor.