
La mayor parte de la masa del átomo, pero casi nada de su volumen, reside en el núcleo. En un átomo típico, el núcleo pesará unas cuatro mil veces tanto como los electrones. En consecuencia, con una buena aproximación, podemos ignorar los electrones cuando hablamos de la masa del átomo.
Por otra parte, el átomo es casi todo espacio vacío. Si el núcleo de un átomo fuera una pelota de baloncesto en el suelo delante nuestro, los electrones serían como unas cuantas docenas de granos de arena esparcidos en torno a la región en que vivimos. La dimensión lineal del núcleo es típicamente 10 -5 veces las dimensiones lineales de todo el átomo.

El núcleo fue descubierto en 1911 por Ernest Rutherford en Manchester, Inglaterra. Él y sus colaboradores tomaron una radiación conocida como partículas alfa y permitieron que golpeara una delgada hoja de pan de oro.
Aunque la mayor parte de las partículas la cruzaron o fueron sólo ligeramente desviadas, una partícula de cada mil fue rebotada hacia atrás por los átomos del pan de oro.

Ernest Rutherford (1871-1937)
Rutherford comparó el experimento al proceso de disparar una bala a una nube de vapor y descubrir que ocasionalmente ésta rebotaba. La única conclusión que puede extraerse en cualquier caso es que en algún lugar dentro del átomo (o nube de vapor) había un pequeño cuerpo denso capaz de desviar las partículas de movimiento rápido y hacer que cambiaran de dirección. Rutherford llamó a este cuerpo pequeño y denso, el núcleo.

Rutherford es uno de esos individuos poco usuales que hizo su más importante contribución a la ciencia después de recibir el premio Nobel. Consiguió el premio de Química en 1908 por elaborar la naturaleza de las partículas desprendidas por los materiales radiactivos, luego descubrió el núcleo.

Ernest Rutherford en su laboratorio de la Universidad McGill en 1903
El núcleo está formado por protones y neutrones. Rutherford llamó al núcleo de hidrógeno (una sola partícula con carga eléctrica positiva), el protón (”el primero”). La carga positiva total del núcleo, pues, es la suma de las cargas de los protones, y el número de electrones en órbita en un átomo neutro es igual al número de protones en el núcleo.
El neutrón (”el neutro”) es casi tan masivo como el protón pero, como sugiere el nombre, no tiene carga eléctrica. Se añade a la masa, pero no a la carga del núcleo.

La mayor parte de los núcleos estables tienen aproximadamente un número igual de protones y neutrones. Cuando esta regla general es rota, como ocurre con los elementos pesados, la tendencia para los núcleos es tener más neutrones que protones.
La identidad química de un átomo depende del número de protones en el núcleo. El número de protones en el núcleo (el llamado número atómico, señalado típicamente por la letra Z) determina la naturaleza química del átomo, porque esta naturaleza química se halla determinada por los electrones más exteriores en el átomo.
Así si sabemos el número de protones en un núcleo, podemos determinar qué tipo de átomo es. Por ejemplo, si hay seis protones, el átomo es de carbono; si hay ocho, es de oxígeno, y así sucesivamente.

Los neutrones extra no cambian la naturaleza química de un átomo porque no cambian el número de electrones necesario para cancelar la carga del núcleo. En consecuencia, es posible tener muchas especies diferentes de un tipo dado de átomo, cada una de las cuales tendrá en su centro un núcleo con el mismo número de protones, pero un número diferente de neutrones. Dos átomos cuyos núcleos tienen el mismo número de protones pero un número diferente de neutrones se dice que son isótopos el uno del otro.

Tabla de los isótopos de los elementos ligeros. Cada renglón corresponde a un elemento. El número de cada cuadro es el número total de nucleones A. Los círculos indican isótopos naturales.

Con mucha aproximación, se pueden contemplar los electrones y los núcleos como dos sistemas separados, cada uno dedicado a sus propios asuntos e ignorando al otro. Esto quiere decir que significa muy poca diferencia para el núcleo si el átomo es por sí mismo un espacio o si sus electrones exteriores forman parte de enlaces químicos. El núcleo hará lo que esté haciendo en ambas situaciones.
Quiere decir también que significa muy poca diferencia para los electrones el que haya neutrones extras en el núcleo o no. Los diferentes isótopos de un elemento dado se muestran igualmente adeptos a hallar lugares en minerales y otros materiales, y todos los isótopos de un elemento dado aparecerán en cualquier material que incorpore ese elemento.
