La mecánica cuántica y el principio de incertidumbre
Clasificado en Ciencia y Tecnología por Bender el 21 de Octubre del 2008
En el mundo del átomo y sus componentes, todo aparece en montones. Quantum, de donde deriva cuanto, es una palabra del latín que significa “mucho” o “montón”. En el interior de los átomos, todo (masa, carga eléctrica, momento y demás) aparece en montones. Nada en este mundo es liso y continuo.

“Mecánica” es el antiguo término para la ciencia del movimiento, así que “mecánica cuántica” es la rama de la ciencia dedicada a describir el movimiento de las cosas en el mundo subatómico.
El mayor problema que tiene la gente a la hora de ocuparse de la mecánica cuántica, procede de nuestra suposición inconsciente de que las cosas se comportarán del mismo modo en el mundo cuántico que como lo hacen en el mundo normal de nuestra experiencia.
Nuestra intuición acerca de cómo deberían comportarse las cosas se basa en nuestra experiencia con objetos grandes que se mueven a velocidades normales. No hay ninguna razón para esperar que, cuando contemplamos objetos muy pequeños u objetos que se mueven a velocidades muy altas, éstos se comporten de la misma forma que lo hacen los objetos con los que estamos familiarizados.
En el mundo cuántico no se puede observar nada sin afectarlo. En la mecánica newtoniana, suponemos que podemos observar algo como una bola de billar o la Tierra sin cambiarla. Eso se debe a que, cuando miramos a una bola de billar, las ondas de luz que rebotan contra ella y vuelven a nuestros ojos son tan infinitésimas que podemos estar confiados de que no puedan afectar la bola de ninguna forma.

En el mundo cuántico, sin embargo, la única forma de observar un electrón es haciéndolo rebotar contra otro electrón (o algo equivalente). En este proceso, el electrón observado resultará cambiado. En palabras del presidente Mao, “si quieres probar una pera, debes cambiar la pera comíendola.”
El principio de incertidumbre de Heisenberg forma parte de la mecánica cuántica. Fue el físico alemán Werner Heisenberg quien primero se dio cuenta completamente de las implicaciones de la Naturaleza de la observación en la mecánica cuántica. El principio que lleva su nombre, afirma que debido a que un objeto cuántico no puede ser observado sin cambiarlo, es imposible, incluso en principio, medir ciertas cosas simultáneamente.

Werner Heisenberg (1901-1976)
Por ejemplo, no podemos saber exactamente su posición y su velocidad en un momento determinado. Cuanto más exactamente sepamos el valor de la posición, menos seguros estaremos de lo rápido que se esté moviendo algo, y viceversa.
Un enunciado exacto del principio de incertidumbre de Heisenberg es:

donde
es la incertidumbre en nuestro conocimiento y la posición de la partícula,
es nuestra incertidumbre en la velocidad de la partícula, h es un número conocido como constante de Plank, y m es la masa de la partícula.
El principio de incertidumbre, no dice que es imposible efectuar mediciones exactas en el mundo cuántico. Simplemente dice que, si decidimos medir con exactitud una cosa, debemos pagar por este conocimiento renunciando a cualquier esperanza de obtener conocimiento sobre algo distinto. En otras palabras, si deseamos saber exactamente la posición de una partícula, deberemos efectuar una medición de tal modo, que
(la incertidumbre en la posición) sea cero.

A fin de que el principio de incertidumbre sea cierto en este caso,
(la incertidumbre en la velocidad) tendría que ser infinito: la velocidad podría tener cualquier valor. Podemos medir exactamente la posición, podemos medir exactamente la velocidad, o podemos medir ambas cosas dentro de algún nivel de compromiso en la precisión. Todo lo que dice el principio de incertidumbre es que no podemos medir ambas cosas con exactitud al mismo tiempo.
Debido al principio de incertidumbre, los físicos describen los sistemas de mecánica cuántica en términos de probabilidades. Si no podemos decir si una partícula se está moviendo a tres metros por segundo o a veinte metros por segundo, por ejemplo, no seremos capaces de predecir con mucha exactitud dónde estará dentro de diez segundos.
En consecuencia, nos vemos obligados a describir el comportamiento de la partícula en términos de un conjunto de probabilidades. En este ejemplo, podemos decir que en diez segundos la partícula tiene muchas probabilidades de estar a cuarenta y cinco metros de distancia, pero hay una posibilidad de que haya viajado sólo treinta, y otra posibilidad de que haya llegado hasta los sesenta.

En mecánica cuántica, pues, todo se halla descrito en términos de cosas llamadas funciones ondulatorias. Como el nombre indica, la función ondulatoria es una descripción del electrón o fotón u otra “partícula” como una onda. La altura de la “onda” es un punto específico, sin embargo, se halla relacionada con la probabilidad de hallar la partícula en ese punto.
Así, si tenemos una onda con una jiba en el centro que desciende en cola a ambos lados, estamos diciendo que la partícula tiene muchas probabilidades de hallarse en el centro y que tiene muy pocas probabilidades de hallarse en cualquiera de los dos extremos.

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