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¿Alguien recuerda a Omayra?

Clasificado en Cosas del pasado por Bender el 2 de Enero del 2007

No sé si recordáis la historia de una niña de 13 años, Omayra, que quedó atrapada en el barrizal causado por la erupción del volcán Nevado del Ruiz en Noviembre de 1985, en Colombia. Durante 3 días y 2 noches luchó por sobrevivir mientras esperaba la llegada de una ayuda imposible. Por su lodazal desfilaron infinidad de periodistas y cámaras de tv que retransmitieron su triste agonía a todos los rincones del mundo.

Una de las fotos que han pasado a la historia es la que hizo el fotógrafo Frank Fournier y que la fundación World Press Photo ha incluido en la retrospectiva que ha presentado la BBC con motivo de su 50 aniversario.

He vuelto a ver a Omayra 20 años después y me sigue estremeciendo su mirada como cuando sucedió todo. La veo a ella, hundida entre agua y barro, el mentón levantado intentando ganar unos milímetros a la muerte, su voz… dulce, extrañamente tranquila, despidiéndose a la cámara, lanzando besos a nuestros corazones.

Una vez escuché que nadie muere mientras haya alguien que le recuerde.

Hoy he querido recordarla.

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MÁS INFORMACIÓN DEL CASO

“El problema de Omayra era que necesitamban una simple motobomba para succionar el charco de agua que se formó a su alrededor cuando lograron apartar la loza de cemento que la tenía aprisionada. ¡Una simple motobomba! Desde las diez de la mañana los socorristas se la estaban pidiendo a los pilotos pero allí en aquel: caos infernal de los escombros de Armero, nadie fue capaz de llevar en todo el día una simple motobomba.

Sola en la noche, con el miedo de la oscuridad, el susurro de llantos, lágrimas, gritos, desfiles de cadáveres, la noche que venía, sola entre tantos muertos, sola sobre los escombros de su ciudad, sola abandonada por los hombres… por todos abandonada.

Doña María, la madre de Omayra habia viajado dias antes de lo ocurrido a Bogotá a solucionar un gestión de un diploma en el Sena. Entonces allí, en su casa del barrio Sahtander de Armero se quedó Omayra de 12 años, su padre, su tía y su hermano menor.

A las once y media de la noche del miercoles 13 de noviembre, los cuatro no se habían ido a dormir, pues estaban muy asustados con aquella lluvia de arena y ceniza que había estado cayendo desde las cinco de la tarde. Habían acabado de cerrar la puerta, cuando sintieron un ruido espantoso que penetro en sus oídos como la voz del final, posteriormente las rocas y las aguas derrumbaron las puertas y entraron en forma salvaje a su casa.

A partir de ese momento, Omayra se sintió estremecida en un estado de pánico al verse entre las aguas, sacudida, aprisionada y no supo nada más de su hermano, de su padre ni de su tía.

-”Todo se me fue de la cabeza y cuando me desperté estaba debajo de esa cosa de cemento”- le dijo a uno de los periodistas días despues.

Debajo de “esa cosa de cemento”, que en realidad era el techo de su casa, estuvo toda la madrugada del jueves y hacia mediodía logró sacar la mano por una rendija que dejaba el techo, el cemento y los escombros. Entonces Jairo Enrique Guativonza, un socorrista de los que estaba en el lugar, vio aquella mano y con la ayuda de otros se puso a triturar el cemento. Escuchando la voz de la niña, trabajaron toda la tarde y la noche del jueves y solo en la madrugada del viernes lograron despejar el cemento fundido, las tejas y las maderas que estaban cubriendo a la niña.

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Agarrándola con sumo cuidado, lograron sacarla un poco, pero en determinado momento no pudieron seguir porque se encontraba aprisionada por las piernas. Lo único que hicieron fue construir como un recinto para que la pequeña pudiera girar la cabeza y su pecho hacia un lado y otro.

Durante toda la mañana del viernes, varios socorristas y policías trataron de sacar a Omayra. Pero era imposible porque a cada momento el agua se encharcaba más y por instantes parecía que la pequeña se iba a ahogar. Entonces trajeron un neumático y se lo colocaron por debajo de los brazos y quedó como los niños en la piscina o los náufragos en el mar.

Varios socorristas trataron de sumergirse entre el agua, que es una espesa sopa de lodo, y comprobaron que las piernas de la niña están incrustadas en algo asi como una puerta, que había ladrillos y palos, y que metiendo las manos más abajo se tocaban cuerpos.

-”Si señor, yo siento que estoy pisando carne y esa es mi tía, y ojalá que no sea mi papá ni tampoco mi hermano”- decía la niña.

En el transcurso de la mañana todo el que estaba cerca de Omayra trató de animarla, le daban gaseosa, agua y pan; ella como todo niño solo quería algo de dulce, y luego, inquieta por la fecha, preguntó a uno de los socorristas qué día era; cuando le dijeron que era viernes, entonces respondió:-”Ay, hoy era el examen de matemáticas”. Omayra estába en primero de bachillerato.

Después del mediodía, los ojos de Omayra se comenzaron a poner rojos. Se le hinchó un poco la cara y sus manos empezaron a ponerse muy blancas. Allí estaba con sus ojos enrojecidos y su carita hinchada, cuando a las tres de la tarde, llegaron los enviados de “El Tiempo” y otros reporteros especialmente extranjeros; Omayra ya estaba perdiendo la alegría para empezar a sumirse en los delirios de la agonía.

Omayra ni siquiera sabía exactamente qué había pasado, no entendió que Armero fue borrado de la faz de la tierra por el río Lagunilla y que posiblemente todos sus 39 compañeros de primero de bachillerato habían perecido.

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Cuentan que cuando llegaron los reporteros, la gran mayoría de los socorristas se habían ido a refugiarse, pues el sol a las tres de la tarde picaba inclemente sobre los escombros de la ciudad. Ella estaba agachada sobre el neumático y cuando sintió las voces levantó la carita y los miró. Esbozó una sonrisa, los labios le temblaron y sus ojos enrojecidos parpadearon…

-”Ay…”, dijo, pero no lloró.

Aquellos reporteros afirman que “ella no los miro con súplica, no estaba derrotada, sino que había mucho de valentía en su mirada. No dijo que le dolían las piernas sino que simplemente no las podrá mover.”

-”Siento frío”, dijo, y nos dirigió una mirada profunda, pero se le veía tranquila y valiente.

Era una niña toda coraje:- “Tengo miedo que el agua suba y me ahogue porque yo no nadar aunque soy aquí de tierra caliente”,- balbuceo - “No sé dónde está mi mamá en Bogotá, pero mi tío es celador en Expreso Bolivariano”, narró y dijo:- “Mi papá trabaja cogiendo arroz y sorgo en una combinada”. Apoyó su rostro sobre el neumático, como para descansar. Estuvo así unos cinco minutos.

Todos permanecimos en silencio. Después, otra vez levantó el rostro y pronunció unas frases un poco incoherentes y ya sus ojos estaban más rojos y se notaba algo de delirio.- “Tengo sed”, dijo, e intentó tomar un poco de aquella agua putrefacta. Se lo impedimos y le pasamos otro vaso de agua.

Los socorristas regresaron, después se volvieron a ir y señalaron que era imposible tratar de agarrarla con toda la fuerza, porque eso sería destrozarla de cintura para abajo o por lo menos perdería los pies. Dijeron que era indispensable traer la motobomba para sacar el agua y poder proceder a retirar la materia que la aprisionaba. Cuando los helicópteros pasaban sobre ella, Omayra levantaba sus ojos enrojecidos y los miraba alejarse.

-”Te juramos Omayra que vamos ya, a traerte la motobomba para sacarte de aquí”- le decían los socorristas para darle un poco más de tranquilidad pero el Omayra les respondió:- ‘Váyanse a descansar y vuelvan luego a sacarme”.

Entonces la crónica cuenta que le dieron la espalda y se fueron todos llorando, con rabia, como odiando a Dios, a los hombres y a la naturaleza… Ella quedaba allí sola, entre el charco y la noche que se aproximaba… al otro día sábado a las cinco de la mañana salieron con la motobomba en un helicóptero directamente hacia Omayra.

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La motobomba funcionó de manera lenta, y a veces se obstruía por el barro; a esa hora, la niña escasamente podía mantener los ojos abiertos, le habían quitado su blusa de color azul, y la pequeña yacía con su espalda descubierta, metida en el neumático negro. Hasta las cinco de la mañana había estado sufriendo delirios y le había cantado y contado chistes a los médicos y socorristas que la acompañaron durante la noche.

Al principio de la noche estuvo aún consciente, sosteniendo con sus acompañantes conversaciones coherentes. Pero después de la una de la madrugada comenzó a delirar. Cantaba canciones extrañas y Guativonza relata que hacia las tres de la mañana le dijo que ya el Señor la estaba esperando. -”Después cantó la canción de los pollitos”, afirma el socorrista, que fue su acompañante durante tres noches de muerte.

Los médicos llegaron a la conclusión de que la única alternativa sería cortarle allí ambas piernas a la altura de la rodilla o dejarla morir. Cortarle las piernas igualmente haría que ella muriera, porque no había equipos de cirugía. No había más alternativa, había que dejarla morir.

Entonces todos, médicos, socorristas y periodistas quedaron en un silencio total. A las 10:05 de la mañana, la niña se estremeció y frunció los hombros. Omayra había muerto… pero había nacido el Angel de Armero.”

Tumba de Omayra

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ENTREVISTA CON FRANK FOURNIER

He rescatado la entrevista a Frank Fournier, que también revela algunas cosas.

La fundación World Press Photo celebra el 50 aniversario de su competencia anual de fotografía y por este motivo la BBC le presenta algunas de las imágenes premiadas.

Una de ellas es la de Omayra Sánchez, el fotógrafo Frank Fournier describe cómo capturó la imagen de la niña colombiana de 13 años, atrapada entre el barro y escombros dejados por un deslizamiento ocurrido tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz.

Pese a los pedidos de ayuda de la Cruz Roja y a que la imagen dio vuelta al mundo, nadie pudo rescatarla. Los miembros de los equipos de rescate se limitaron a rezar junto a ella y tratar de aliviarle la penuria.

Omayra murió 60 horas más tarde, tras permanecer a la intemperie.

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Una niña atrapada en una zona remota

Llegué a Bogotá desde Nueva York dos días después de la erupción. La zona a la que necesitaba llegar era remota. Fue necesario manejar durante cinco horas y luego caminar dos y media.

El país estaba en medio de una grave conmoción política, poco antes de la erupción se produjo la toma del Palacio de Justicia por parte de rebeldes del M-19, la cual terminó en un baño de sangre.

El ejército de la zona había sido trasladado a la capital.

Llegué al pueblo de Armero al amanecer del tercer día posterior a la erupción. Había mucha confusión, la gente estaba conmocionada y desesperada por ayuda. Muchos permanecían atrapados por los escombros.

Me encontré con un campesino, quien me dijo de una niña que necesitaba ayuda. Cuando me condujo hacia ella estaba casi a solas, unas pocas personas la rodeaban en tanto algunos trabajadores de rescate ayudaban a otra persona un poco más lejos.

‘Sentí que lo único que podía hacer era informar sobre el coraje y el sufrimiento de la niña, y esperar a que la gente se movilizara.

Silencio conmovedor

Estaba dentro de un gran charco, atrapada de la cintura hacia abajo por concreto y otros escombros de casas que fueron derruidas.

Ya llevaba unos tres días en esa situación, estaba dolorida y muy confundida.

Cientos de personas estaban atrapadas a su alrededor, escuchaba sus gritos y luego un silencio conmovedor.

Había algunos helicópteros, prestados por empresas petroleras que trabajaban en las cercanías.

Pero nadie podía hacer nada por la niña. La gente y los expertos en rescate se acercaban, trataban de confortarla.

Al tomar su fotografía me sentí totalmente incapaz, sin poder alguno de ayudarla. Ella enfrentaba la muerte con coraje y dignidad, sentía que su vida se le iba.

Sentí que lo único que podía hacer era informar sobre el coraje y el sufrimiento de la niña, y esperar a que la gente se movilizara.

Poderosa

Cuando llegué a ella Omayra ya perdía la conciencia de a ratos. Me pidió que la llevara a la escuela, no quería llegar tarde a clase.

Pasé mi película a unos fotógrafos que regresaban al aeropuerto y logré enviarlas a París donde estaba mi agente.

En el momento no me percaté de lo poderosa que era la imagen, en cómo los ojos de la niña conectan con la cámara.

La imagen fue publicada en París Match y causó impacto.

La gente me preguntaba “¿Por qué no la ayudaste?”, “¿Por qué no la sacaron de allí?”. Pero era imposible.

Hubo escándalo y debates en televisión sobre el papel del fotoperiodista. Al menos hubo una reacción, hubiera sido peor si a nadie le hubiera importado.

Tengo muy claro lo que hago, cómo y por qué lo hago. La foto ayudó a recaudar dinero para ayuda y sirvió para destacar la irresponsabilidad y falta de coraje de los líderes del país.

No había planes de evacuación pese a que los científicos habían advertido sobre el peligro de una erupción.

Hay cientos de miles de Omayras en el mundo, historias de gente pobre y débil. Los fotógrafos debemos crear un puente entre ellos y los otros.

La cuestión es si el poder de la prensa es más importante en la actualidad que antes, debido a la presión que impone hoy por hoy el mercado sobre su trabajo.

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15 comentarios

Otras entradas

15 comentarios para “¿Alguien recuerda a Omayra?”

  1. el 2 de Enero del 2007 a las 19:56JoseCa

    NO conocia esa historia, peor me ha dao muy mal rollito :S

  2. el 2 de Enero del 2007 a las 21:28Victor

    buff ni idea tenia

  3. el 2 de Enero del 2007 a las 22:54Helena

    Me hinché de llorar entonces, por la rabia y la impotencia. Ahora que la recuerdo me pone muy triste, y más por saber que las cosas siguen igual de mal en esos países.
    Bikos.

  4. el 3 de Enero del 2007 a las 0:59carlutes

    Hace poco salio en TV1, la historia de este caso, y me sorprendio bastante. Una pena, pero gran articulo comentandolo.

    Un saludo ;)

  5. el 3 de Enero del 2007 a las 2:08Francisco Javier

    si, impresionante se me habia olvidado.

    mmm

    hay respuesta a tu pregunta en mi blog:
    (camino facil x aqui)
    https://www2.blogger.com/comment.g?blogID=11034296&postID=7435489779809162608&isPopup=true

  6. el 3 de Enero del 2007 a las 8:48witilongi

    Sí que lo conocía, el otro día volvieron a echar el vídeo y se te ponía la carne de gallina.

  7. el 4 de Enero del 2007 a las 9:13prismatico

    que me han dado ganas de llorar eh, una pena,una lastima que coraje carajo!!

  8. el 10 de Mayo del 2007 a las 0:32SERGIO OJEDA

    ME PARECE UNA ISTORIA DURA Y TERRIBLE CREO QUE DEJA RECAPACITANDO A MAS DE UNO Y QUE DIOS LA TENGA EN SU GLORIA

  9. el 30 de Noviembre del 2007 a las 18:48Vany

    No hay que culpar a dios ni a la naturaleza si no al hombre por permitir que una niña sufriera tantisimos dias una agonia y sola. Lo que da que pensar es que esto solo pasa en paises pobres que si esta niña fuera rica estaria viva casada y con hijos aunque fuera sin piernas no importa estaria viva. No culpemos a dios si no al egoismo de la sociedad los paises ricos estan tan alto que no ven lo que hay abajo a sus pies. Por favor aprendamos y no dejemos que vuelva a pasar. No vendamos estas imagenes ni las usemos para ganar dinero o audiencia porque a mi no me da morbo mirarla me araña el alma ver sus ojos. Seguro que ahora es un angel.

  10. el 27 de Febrero del 2008 a las 7:28ana

    ESTA SEMANA EN EL INSTITUTO MI MAESTRA DE NATURALES NO HA CONTADO QUE PASO CON ESTA CHIQUILLA CON OMAIRA ………..HE VISTO LAS IMAGENES ME DA MUCHA PENA VER A UNA CHICA TAN JOVEN MURIENDO DE ESA FORMA YO TENGO 13 AÑOS Y ME QUEDA MUCHO POR VIVIR PERO ENTIENDO LO QUE SE DEBE HABER PASADO ……….TE RECORDAREMOS OMAIRA

  11. el 27 de Febrero del 2008 a las 7:30jeaneth

    Solo puedo decir que ya conocia la historia, es triste y lamentable, pero solo dios sabe porque hace las cosas, y es el unico que sabe la verdad, esa pequeña niña es un angel del cielo,

  12. el 14 de Junio del 2008 a las 21:16estefaniia

    io e estado averiguando muchgo de este caso como dic a el fin de la historia nacio el angel de armero estaba escuchando una estacion d eradiio donde fuerona a armero donde una sicoanalista se comonukaba con los muertos estos no sabiian k estaban muertos y estaban cerrando sus puestos antes de k la tragedia sucediera … la sicoanalista estaba buskndoa omaira para poder comunicarnos con ella pero una señora muii amable nos dijo k no k ellla no c encontraba eso c debe por k el espiritu d eomaira evoluciono y es un anmgel y eso nos dejo trankilos por k ella esta desknsando em paz ….

  13. el 15 de Junio del 2008 a las 10:20luises mk1

    impresionnt ese hecho

    me intereso y busco mas datos

    este hecho no lo conocia hasta hace una media hora

  14. el 19 de Agosto del 2008 a las 3:04paola

    hola
    ps la verdad e escuchado esta historia des ke tngo uso de razon vivo en colombia y muy amenudo se escucha hablar de la valentia d omaira y todo lo ke sufrio armero aguantar tanto para no ser salvada…pero x algo se dic ke dios sab como hace sus cosas y todo en la vida pasa por algo!!!
    ahora armero es tierra santa y omaira es un angel lastimosament no todas las perdonas ke murieron en ese desastre han desknsado

  15. el 31 de Agosto del 2008 a las 8:50Adrian Hernandez

    Saludos; La verdad es muy triste mirar a alguien morirtan joven, pero es aun mas cuando por la negligencia, el egoismo y la insencibilidad generalizada de nuestros gobiernos ocurren las cosas.
    Por la falta de una bomba, que lastima; un gran saludo a todos las personas que aman la labor altruista, cruz roja, bomberos etc.

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